domingo, 20 de diciembre de 2009

Chile: entre la derecha y la izquierda


En las recientes elecciones chilenas, contrario a lo que cree Carlos Alberto Montaner, "el dato más destacado" no es "la clarísima derrota de Marco Enríquez-Ominami (MEO),un candidato de la izquierda bananera", sino el hecho de que la derecha, representada en esta contienda por el exitoso empresario Sebastián Piñera, sigue sin ser capaz de derrotar a las fuerzas de izquierda en una primera vuelta, pese a la apabullante derrota que le propinó al candidato oficialista Eduardo Frei, al que, con el 44.05 porciento de los votos le sacó más de 14 puntos porcentuales de diferencia, que en cualquier otro país le bastaría para gobernar con legitimidad, aunque no en el sistema electoral chileno donde la victoria se consigue con la mitad más uno. Lo que parece indicar que Piñera, a pesar de que en las últimas encuestas le dan el 46.2 porciento de los votos, tiene enormes posibilidades de perder en la segunda vuelta. Sólo dos factores salvarían a Piñera de la derrota: que los comunistas no apoyaran a la Concertación de Frei, algo que parece imposible, y que el abstencionismo entre los partidarios de Ominami y del delincuente pro-castrista Max Marambio sea muy alto, impulsado por el resentimiento que les ha provocado la derrota..
También cabe destacar el hecho de que Ominami haya obtenido el 20.13 porciento de los votos. Esto, si bien no le permitió desplazar a Frei como candidato a la segunda vuelta(era lo que más le convenía a Piñera, porque MEO era un rival más factible de vencer), es un resultado notable, y no sólo porque evidencia un cisma grave en las fuerzas de izquierda del país, sino porque demuestra que Chile es un país inclinado hacia la izquierda-algo que sabemos desde hace 20 años-, donde una fracción de esa izquierda tiene un pensamiento radical o, para decirlo con otras palabras, menos moderado que el de la Concertación en el poder, que si bien aún hoy no tiene la fuerza necesaria para alcanzar la presidencia-gracias al éxito económico del modelo actual, heredado del pinochetismo, aunque no quieran reconocerlo-, son un grupo de presión nada desdeñable, que ha anunciado la creación de la “Nueva Mayoría El Copihue”, cuyo futuro depende en gran mdedida de la capacidad de liderazgo de MEO.
Por otro lado, estas elecciones volvieron a demostrar que la derecha no tiene la capacidad para movilizar a los votantes de grandes grupos de jóvenes políticamente apáticos y a nuevos votantes que engrosan las filas del abstencionismo. Además de que necesitan trabajar sobre aquellos que no tienen una definición ideológica, llamados indecisos, que en contiendas tan cerradas pueden inclinar la balanza hacia el lado capaz de convencerlos de cuál es el proyecto de nación que más les conviene.
Ya es hora de que la derecha chilena comprenda sus fortalezas y debilidades, y que acepte que con las reglas del juego de la democracia chilena y la conformación política de su sociedad, es difícil vencer a la izquierda. Ya es hora de que entienda que debe apoderarse de cierto discurso de la izquierda chilena que no les pertenece como patrimonio absoluto, porque lo progresista, en la práxis social, política y económica casi nunca está representado por la izquierda (me refiero a progresista en términos de progreso, bienestar, crecimiento, libertad y desarrollo de un país, y no al término con su carga ideológica, usado por la izquierda como bandera, como discurso político, que en la práctica ha significado todo lo contrario). Al fin y al cabo, ni la derecha chilena es mayoritariamente pinochetista ni todos los progresistas son de izquierda ni toda la izquierda es progresista. Ya es hora de que la derecha chilena comprenda la necesidad de ampliar el espectro político de su Alianza, y provocar, buscar, consensuar una ruptura de la Concertación hacia la derecha.
Aunque después de todo, tal vez si el 17 de enero Sebastián Piñera logra atraer a sus filas a la mayoría de los indecisos y convocar a que vote por él al menos un pequeño porcentaje de los abstencionistas, la historia de las dos últimas décadas en Chile cambie, dando paso a una nueva era de alternancia política, en aras de la salud de la nación.


Update: Los comunistas anunciaron que apoyarán a Frei (diciembre 21 de 2009)

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